lunes, 15 de mayo de 2017

Too many subplots in progress

The documentary that got out of hand

“Work in Progress” (En construcción) is a 2001 documentary film by José Luis Guerín with the interesting concept of a Barcelonian neighborhood being reconstructed. It’s an overstatement that could least years, but you have to investigate to properly appreciate the pass of time. Since we don’t get to know the place in such depth, maybe the movie demonstrates the inhabitants are so linked to the past that structural changes are only superficial.

The racial and age variety lets an open view of the low social class without stereotypes: workers, unemployed and retired; kids, younglings and elders; sons, mothers and grandparents. Even if the imaginary forms indirect familiar structures, I think the biggest mistake of the documentary is becoming formulatic and repetitive trough a day-night loop.

Observational documentaries need two hours of length to properly represent their content and I’m grateful the information isn’t overexplained. But the pass of time isn’t that noticeable and the speed of changing topics in thematic blocks instead of chronological.

Another aspect I dislike is the clearly fictionalized scenes like the cheesy and out of place romantic subplot between the laborer and the balcony girl. The piece is full of scenes and subplots that wouldn’t change anything if they weren’t included. It’s not surprising that Guerin let the camera record everything and didn’t know what to do until postproduction.


Some humanizing scenes of generations

Even if “Work in Progress” has too many characters and plots without correlation, some of the scenes are moving. Fictionalizing worked before entering the day-night loop. Non-fiction was way more interesting and credible, when people can naturally talk even if they mistake words. Some situations are lovable, interesting anecdotes and good photography for urban places. But these situations are a minority in an unfocused two hour documentary.


The best part on my opinion was when bones were found under the place, a scene with many interactions between neighbors. It contrasted the childish ideas of the kids and how the adults think way more about death. Over the thematic point of view, the camera used a static support at the other side of a fence. I find fascinating the stilt shot of many generations looking downwards while questioning their lives, futures and death. Digging bones up is a bizarre event nobody could expect, so the surprise is also transmitted to the viewer.

Reseña de "En construcción" (2001)

“En construcción” es un documental con un concepto muy interesante pero que para poder apreciarlo adecuadamente debes investigar. Se sobreentiende la duración de una reforma y que pueda extenderse durante años si el barrio es grande, pero el ritmo no transmite ese paso de los años. No llegamos a conocer el barrio tan a profundidad como para notificar esas modificaciones.



Quizás el documental demuestre que los habitantes están demasiado aferrados al pasado y los cambios estructurales son solo superficiales. Es un extracto de vida de personajes cotidianos en un barrio de clase social baja. La variedad racial y de edad permite tener una visión más amplia y no estereotipar a la clase social. Vemos trabajadores, desempleados y jubilados; niños, jóvenes y ancianos; hijos, madres y abuelos. El barrio forma estructuras familiares indirectas muy evidentes en las escenas de los restos.

A mi parecer, el mayor error del documental es lo formulático y repetitivo que se vuelve. Comprendo que el método observacional requiera estas dos horas y agradezco que la información no se ofrezca explicada. Aún así, el bucle del día y la noche hace parecer que se ilustran días sucesivos cuando los bloques son más temáticos que cronológicos. Desubica bastante que no se pueda apreciar ese paso del tiempo y la velocidad en la que se cambian los temas.

Otro aspecto que me ha desagradado son las escenas claramente ficcionalizadas. No me han importado las puestas en escena como el comienzo con el barrio despertándose. Pero la subtrama romántica con el obrero y la chica del balcón me ha parecido ñoña y fuera de lugar. Aunque el documental está plagado de escenas y subtramas que si las eliminarías no perderías información importante. Es muy evidente que Guerín dejó la cámara grabando y no supo qué quería hacer hasta la posproducción.

Por otro lado, ha habido escenas que sí me han cautivado. El comienzo era bueno antes de entrar en el bucle de los días, las conversaciones no ficcionalizadas con emisores que se trababan eran interesantes y creíbles, muchos personajes naturales y entrañables, buena fotografía para los paisajes urbanos y anécdotas interesantes. Sin embargo, estas secuencias son una minoría en un documental de dos horas que, aún si hubieran sido el foco, estarían vagamente conectadas a la reconstrucción del barrio.

El punto más fuerte en mi opinión ha sido cuando encontraron los huesos. Es la escena con más interacciones entre los vecinos y ofrece un rango muy variado de reacciones. El contraste entre los niños liberando su imaginación con qué querrían ser de mayores, o que a la noche los esqueletos se despertarían, y los mayores debatiendo la época o si fueron enterrados desnudos han sido mi parte favorita del documental. No solo temáticamente, también por el punto de vista que la cámara optó: un plano estático al otro lado de la valla.


Encuentro fascinante el plano fijo de diferentes generaciones mirando hacia abajo y alzando cuestiones de qué sucederá en el futuro. Desenterrar restos antiguos en una reforma es un suceso muy extraño que no predecían y su sentimiento de sorpresa es transmitido al espectador. Hubiera disfrutado más el documental si hubiera seguido esa línea en vez del bucle día-noche.