martes, 29 de noviembre de 2016

El mercenario de la animación

Pedro Rivero trabaja en proyectos personales tras veinte años viviendo de encargos

Pedro Rivero realizó una conferencia sobre su trayectoria hasta el largometraje animado Psiconautas. Es el resultado de un largo y laborioso periodo de trabajar en proyectos ajenos y La Crisis Carnívora. La pregunta que el director se planteó fue por qué no producir sus propias ideas, ya que había participado en todos los procesos de la producción audiovisual.

Los galardones del director incluyen premios Goya a mejor película animada por Goomer (1999) y cortometraje de animación por Birdboy (2010). El guión es un proceso que ha enseñado y trabajado en cine vasco desde 1989. Inspirado por cineastas clásicos, dedicó veinte años a guión; una adaptación animada sobre San Ignacio de Loyola y dibujos para TV. La década de los noventa se resume a la época de “mercenario” en la que trabajaba para otras compañías.

El proyecto que arruinó a Rivero fue La Crisis Carnívora, una película difícil de vender por ser animada y para adultos. Al dudar de lo que estaba haciendo, sufrió un estreno desastroso seguido de críticas destructivas en internet. Solo hay un pequeño grupo de fans que hicieron un culto de la película a pesar de fracasar en su intento de desarrollar una fábula política.

“No podía mirar a mi hijo a los ojos”, explica el director, “si era mercenario de trabajos ajenos”. Al guionista le gusta vivir, no trabajar demasiado, beber y desarrollar sus proyectos. Por lo que la animación Flash fue el último recurso para gastar todo el presupuesto en completar el film con Enrique San Francisco y Nikodemo para dar un toque macarra. El guión se rehízo para ser obsceno e irreverente, hasta el punto de decir “hijo de puta” 70 veces en 50 minutos.


De la depresión a Birdboy

Pedro Rivero sufrió depresión tras ocho años trabajando en La Crisis Carnívora “jodiéndola”. Tras una visita a la tienda de cómics, descubrió Psiconautas y los trabajos de Alberto Vázquez, que tenían potencial de convertirse en películas de animación para cines. Para no repetir los errores de La Crisis Carnívora, se puso en contacto con el autor antes de conocerlo en persona.

Un “psiconauta” es un viajero de la mente, “como todos los días en el bar”, ejemplifica Rivero. Psiconautas es una obra de estructura “glotona” porque está protagonizada por un pájaro drogadicto y su amiga. Optaron por el cortometraje Birdboy en vez del largo porque sería una narración independiente y completa para recuperar el dinero perdido en el trabajo previo. Alberto y Pedro acordaron el corto porque servía de precuela en caso de realizarse el largometraje.

Birdboy fue enviado a cientos de concursos y ganó más de cuarenta premios y suficiente notoriedad para realizar el largo. Por lo que el proceso de la película cubrió nueve años partiendo de la idea y no quieren trabajar en nada más que les coarte la libertad porque “el dinero lo es todo”, explica Rivero. Según el realizador, la animación es “un medio para los valientes” porque los directores de ficción pueden completar su trabajo “en cuatro días”. Asimismo, critica el uso de flashbacks si no existe progresión emocional.


“Elefantes en el bosque”

El cortometraje Birdboy tiene personajes aceptando un mundo de mentiras, experiencias que podría pasar a cualquiera. La paleta de color refleja el mundo antes y después de la explosión, el cambio de niños a adolescentes. El corto representa a los personajes en su cotidianidad, “me divorcié porque no se hacía así en mi casa”, bromea Pedro Rivero.

La explosión es un elemento desencadenante que convierte al saludable Birdboy, “como yo antes de La Crisis Carnívora”, en alguien que debe enterrar pájaros. Utiliza metáforas visuales como hojas que al caer se vuelven aves y peces para transmitir que todo ha fallecido, evitando ser demasiado metafórico o “meter elefantes en el bosque”.

Utiliza imágenes descriptivas en vez de palabras porque “las acciones no usan todo el espectro visual”. Los contrastes incluyen subtitular a los pájaros en vez de hacerles hablar para mantener el mundo de Birdboy en silencio. El primer plano de la máscara transmite su cambio de emociones para evitar un tipo de narración paradigmática mediante una paleta roja.

Birdboy es el protagonista de una leyenda negra con toques de comedia oscura “con chutes y polis hijos de puta”. El tema bajo la historia se revela en el clímax cuando “algo se ilumina” entre Dinky y los pájaros vuelven a cantar. Birdboy es un personaje que “solo se daba caña” en la novela, por lo que expandieron su historia en el largometraje en vez de contarla de nuevo.


La expansión a largometraje

Psiconautas fue pensada como largometraje en 2010 por el éxito de Birdboy, pero comenzó a desarrollarse en 1013. Pedro Rivero define el cine como una experiencia continua que no da tiempo a asimilar emociones. Alberto Vázquez no quería repetir la misma historia, así que tomaron inspiración de Francis Ford Coppola y su película de transmisión cultural tras la muerte. De hecho, el corto de Birdboy termina con Dinky abrazándole por sugerencia de un animador.

Para “no disparar al aire”, decidieron que el argumento principal fuese el grupo de Dinky escapando de la isla y la posibilidad de que Birdboy se les uniera. La novela solo daría para cincuenta minutos de adaptación animada, por lo que el viaje evolucionó de un camino donde fumaban a una zona peligrosa.

Incluyeron al padre de Birdboy entre otros flashbacks que según Rivero no aportaban demasiado. Su “experiencia psiconáutica” se construye mediante paradigmas que establecen y desarrollan elementos antes de visitarlos. Por eso, los primeros veinte minutos introducen muchos personajes sin llegar a obstruir a relación entre los dos protagonistas. Toda la historia del trasfondo se trasladó al principio para que la historia se pudiera resumir a un día.


Alberto Vázquez trabajaba en el storyboard mientras Rivero se encargaba de la animática o primer visionado. Sus expansiones incluyen mencionar los lugares legendarios antes de habitarlos y el relieve emocional de Reloggio, el cual fue la sustitución de muchos flashbacks expositivos. Estas modificaciones culminan con que la escena introductoria de Birdboy sea la pesadilla del clímax.

martes, 22 de noviembre de 2016

“Why shouldn’t I become the producer of my own ideas?”

Pedro Rivero talks about his career until Psiconautas

Pedro Rivero spoke about his film trajectory, which earned him the Goya for best animation feature for Goomer in 1999 and best animated short film after Birdboy in 2010. He has worked in every section of the audiovisual industry and taught Screenwriting. He fears becoming his own character even if he doesn’t take drugs every day. Instead of writing his own scripts, started working for people who draw better than him in Basque films since 1989.



After approving Selectivity, he didn’t know if studying Philosophy or making comic-books for a living. He doesn’t reject his decision seeing how Donald Trump became president. His last work was some comic strips for the Basque Diary and then changed to make animation. His favorite animated film was Dumbo until discovered gay connotations and decanted for Akira.

Twenty years was the time Rivero took to make his own content inspired by Chapin, Lynch, Kurosawa and Tarkovsky. The highlights of his assignments was a “Let’s go to bed” with Gregorio Muro characters, the script for a San Ignacio de Loyola film for children and Elliot Mouse’s Untouchables. The 90’s are the “mercenary” era because he wrote for other companies.

“Why shouldn’t I become the producer of my own ideas?” asked himself before a “laborious and almost shameful” seven or eight years of working in “The Carnivorous Crisis”. Rivero’s health decreased after becoming his own writer, producer and director. He participates in an association to improve the rights of screenwriters and not being discredited, since it’s the link of production.


The project that ruined him

Pedro Rivero started suffering with making others cartoons and couldn’t stare at his son with dignity “if I made assigned jobs”, he confesses. “The Carnivorous Crisis” was going to require high graphic demands, which didn’t work in its time because the only cartoon movies for adults were anime or South Park.

“I like living”, exclaims Rivero, “not working too much, drinking and developing my projects”. The movie was made in Flash as a last resource after spending his last subsidy, “unlike Barcenas”. He had to sell his house and a friend had to give him the other thousands of dollars to sell the idea and make it with Enrique San Francisco as main lead and Nikodemo Animation. The script was reworked to be lout and unapologetic, so they say “son of a bitch” 70 times in 50 minutes.

“The Carnivorous Crisis” was a complete failure and hard to sell, a mistake was doubt about what they were doing. It had a disastrous premiere on Sitges in 2007, followed by an Internet Backlash. Rivero states there are some “hard to understand” actual fans who make it a cult film, a political fable that ended as nonsense. After all the effort, the next project needed less responsibility and more screenwriters not to overwork.

Eight years “fucking-up” depressed Rivero, who found Alberto Vazquez’s works in the Joker comic store by personal suggestion. “Psiconautas felt over me in my worst moment”, a depressing graphic novel with the potential of being a full-length animated picture even before knowing the author in person.


A media for the bravest

Pedro Rivero states that the flashback is a resource for cowards if it isn’t going to have an emotional progression. “Fiction is also for cowards”, criticizes the screenwriter, “you record four days and already call yourself a director”. Filming is way more valuable and meaningful in animation, so they couldn’t repeat the same mistakes from “The Carnivorous Crisis”.

Psiconautas has “a gluttonous structure” for Birdboy, the druggie bird who hadn’t learnt to fly yet, and his girlfriend Dinky. “Psiconaut” means “traveler of the mind”, exploring though drugs “like every day in the bars”, exemplifies Rivero. A short film would be an independent narration and complete work that could be produced with the recovered money from the previous feature.

Alberto Vazquez also wanted a short film instead of a pilot, trailer or teaser to show their graphic capacities. They didn’t want a test of something which didn’t exist, like “The Carnivorous Crisis”. “Birdboy” is almost a prequel to both the graphic novel and the movie to tell the trivia of how the characters met.

“Birdboy” was sent to six hundred contests, was accepted in two hundred of them and won more than forty prizes. Rivero and Vazquez obtained enough notoriety, subsidies and awards to produce the full length adaptation and recover the money inverted on mailing film packages.

It has been a process of almost nine years. He has an idea for another movie “even if it would be better about postmen fucking”. Adding to his next projects, there is a live-action film and a videogame “for the freedom”, tells the writer, “because money is everything”.


“Accepting a world of lies”

Birdboy has a visual script based on pictures that “are living thing ourselves could live”, explains Pedro Rivero. The short film plays with the color palette before and after the explosion, evolving the children into teenagers and using masks to accept a fake reality.

The short film presents its characters in their routine, “things that I don’t do in my home”, mocks Rivero, “that’s why I’m divorced”. The explosion introduces the story with a healthy Birdboy, “like me before The Carnivorous Crisis”. It uses images to describe everything instead of using words, “actions don’t use the entire visual spectrum”. The shot of burying the bird expanded to show it wasn’t the first and color rises-up until Dinky takes off her mask.

That’s the reason of using visual metaphors like leafs that become birds and fish to tell that everything has died. But too obvious symbolism can be counterproductive like “putting elephants in the forest”. The composer only needed some notes to make the soundtrack and do it emotionally involving.

Contrasts involve subtitling the birds instead of making them talk. “Academicals liked the druggy bird”, jokes Rivero, “we kept Birdboy’s world in silence”. A first shot of a mask can tell an emotion, “communication without dialogue”. They wanted to reveal Birdboy’s emotions in the last moment to highlight them. An unusual red pallet avoids the “paradigmatic storytelling” of regular short films.


“The black legend of Birdboy”

There has to be a theme under a story, “it can’t be built over nothing”. Birdboy was going to end with his scene alongside Dinky “illuminating something between them” to then reject her with impotence and “birds start singing” over the ending credits. Then, an animator suggested them to hug and leave the viewer without answers outside the message. An idea that was conceived drinking beer discovered the entire plot over the course. Psiconautas uses some dark topics of comedy like drug trips and dumb cops “whom seen like that”, jokes Pedro Rivero, “are sons of a bitch”.

Psiconautas was thought as a full length film in 2010 for Birdboy, but started being made on mid 2013. “Cinema is a continuous experience”, explains the screenwriter, “doesn’t give time to assimilate emotions”. Alberto Vazquez wanted a different adaptation because he already wrote the story once. So they took inspiration from Francis Ford Coppola’s “Rumble Fish” for the concept of cultural transmission, the fact that a character can die but make a difference.

Birdboy’s background was only implied in the novel, “he only tripped”, so the short film deals with that and only the introduction of Psiconautas retells it. The main plot is about Dinky’s group escaping and Birdboy maybe joining them, a more coral play that expanded the idea from a direct adaptation of fifty minutes.


Not shooting to the air

The biggest difference between the Psiconautas novel and movie is the journey, which evolved from a road “where they smoke some junks” to a dangerous zone with obstacles. They had the advantage of being able to write the script while animating during the production, which uses to be untouchable.

“Paradigmatic”, they construct more active characters and experiment with the psiconautic experience of Birdboy “not to shoot the air”. Every anticipation needs conclusion or knowing why they haven’t, like going to a “legendary place” if it’s mentioned. They include scenes like Birdboy’s loving father at the expense of flashbacks that “didn’t support enough”, words of Pedro Rivero.

Alberto Vazquez worked in the storyboard while Rivero the animatic or first view of the final product. They amplify with Reloggio’s emotional relief they manage to draw and even dub rejected sequences, specially flashbacks and exposition by other characters. Birdboy himself is introduced trough a nightmare that foreshadows a scene that happens fifty minutes later.


The first twenty minutes introduce plenty of characters without overshadowing Dinky and Birdboy’s relationship. The backstory is moved to the beginning so he story can be told in a single day. There even is an art-book comparing the designs of the novel, short and film.

jueves, 10 de noviembre de 2016

“No sé si soy un hombre con suerte porque podría acabar como Birdboy”

Pedro Rivero realiza una conferencia sobre su película “Psiconautas: Los niños olvidados”

Pedro Rivero ha tocado todos los palos de la industria audiovisual y ha sido profesor de Guión. Recibió el Goya a mejor película de animación en 1999 por “Goomer” y a mejor cortometraje animado en 2010 por “Birdboy”. Aún así, el cineasta se cuestiona si de verdad es “un hombre con suerte” porque teme que su destino sea convertirse en su personaje Birdboy, aunque confiesa que no se droga todos los días como el personaje animado.


La trayectoria académica de Rivero no fue muy larga porque pensaba dedicar su vida a los cómics en vez de acudir a la Universidad. Dudó si debería estudiar Filosofía tras aprobar Selectividad, pero actualmente opina “a Donald Trump no le sirvió”. En vez de escribir sus propios guiones, los realizaba para “mejores dibujantes”, trabajando en películas vascas de animación en 1989.

Su último trabajo como dibujante fueron unas tiras para el Diario Vasco antes de dedicarse por completo al cine. Siempre admiró la ficción clásica de Chaplin y David Lynch. Asistía a la cineteca de Bellas Artes para ver cine que no venía de Estados Unidos como los directores Kurosawa y Tarkovsky.

Su película favorita de animación fue “Dumbo” hasta descubrir “connotaciones homosexuales”, así que cambió a “Akira”. Tras trabajar durante veinte años en el negocio audiovisual, no estaba conforme con sus aportes: un “Vamos a la cama” con personajes de Gregorio Muro, el guión de una película infantil sobre San Ignacio de Loyola y “Los intocables de Elliot Mouse”.


Salto a proyectos propios

Pedro Rivero describe su carrera durante los años 90 como “un mercenario que escribía para otras compañías”, finalizando con el guión de “Goomer”. Lo pasaba mal con la animación y “no podía mirar a mi hijo con dignidad si hacía basura por encargo”. Se interesó por el guión de teatro porque “es uno de los eslabones más débiles” en el panorama español.

La asociación de guionistas intenta fortalecer sus derechos para que sean bien pagados, acreditados, a tiempo y “sin cambiarte el nombre”. Le hizo cuestionarse “por qué no convertirme en el productor de mis propias ideas”, lo cual comenzó un proceso “laborioso y casi penoso” de siete a ocho años entre la idea y el producto final. Rivero encaró las tareas de guionista, director y productor, “antes tenía un aspecto saludable”.

“La crisis carnívora” iba a ser una animación con altas exigencias gráficas, avanzada para su tiempo por no ser familiar. No había animación para adultos en el cine comercial fuera de la película de “South Park” y el anime. “Me gusta vivir”, exclama Rivero, “no trabajar mucho, beber y sacar mis proyectos adelante”. La película se pudo realizar con animación Flash como último recurso tras gastar los cien mil euros de subvención en el proyecto, “no me monté un Bárcenas”. Tuvo que vender su casa y un amigo le cedió los treinta mil euros restantes para vender la idea y realizarla con Nikodemo.


El fracaso “La crisis carnívora”

Pedro Rivero finalmente vendió su película en Flash con actores como Enrique San Francisco y una productora que la sacara adelante. “Fue un completo fracaso”, una película difícil de vender con errores al dudar de lo que estaba haciendo. Se auto-convencía de que podría funcionar si el guión era macarra, así que “se dice hijo de puta 70 veces en 70 minutos”.

“La crisis carnívora” se estrenó “desastrosamente” en Sitges 2007 y recibió críticas destructivas por Internet. “En el futuro será una peli de culto”, bromea Rivero, “hay verdaderos fans, es difícil comprenderlos”. Lo que comenzó como una fábula política terminó como “una chorrada”.

Tras la depresión de “cagarla durante ocho años”, Rivero pasó a la tienda de cómics Joker y compró “El Evangelio de Judas” de Alberto Vázquez para su cuñado. El dependiente le sugirió leer “Psiconautas”, una novela gráfica del mismo autor, “tan deprimente, y calló en mi peor momento”. Después de todo el esfuerzo, se debía agarrar a algo con menos responsabilidad. Algo con más guionistas, porque se podría contrastar más con ideas ajenas.

Rivero contactó con Vázquez por teléfono y le sugirió realizar la adaptación cinematográfica de “Psiconautas” sin conocerle en persona. Convinieron que era una buena idea como largometraje. Pero se percataron que el resultado sería similar a “La crisis carnívora” por ser también animación para adultos.

“El flashback es el recurso de los cobardes si no aporta una progresión emocional”

“Psiconautas” tenía una estructura “muy golosa” de adaptar por Birdboy, el pájaro drogata que no había aprendido a volar, y la ratoncita Dinky con su grupo de amigos. La palabra “psiconauta” significa “viajero de la mente”, la investigación a través de las drogas. “Lo que hacemos todos los días en bares”, resume Pedro Rivero. Alberto Vázquez y el co-director optaron por un cortometraje en vez de piloto, tráiler o “teaser” de minuto y medio o dos para “mostrar las bazas gráficas”. “Un piloto para un trabajo que no existe” es lo que había pasado con “La crisis carnívora”.

El corto era una narración autónoma, un trabajo completo producido con el dinero recuperado “porque el sistema está preparado para abusarlo”. “Birdboy” es casi una precuela de la novela gráfica o la película por tratar a profundidad cuando se conocen los personajes, mientras que en el cómic era a la ligera.

Rivero y Vázquez obtuvieron notoriedad enviando “Birdboy” a seiscientos festivales, de los cuales fueron aceptados en doscientos y ganaron más de cuarenta premios. Entre subvenciones y galardones, ganaron cien mil euros que usaron para producir el largometraje. Tenía que enviar copias físicas por correo, incluso hizo amigos que le cobraban menos de cien gramos. “La ficción es de cobardes”, critica el guionista, “grabas cuatro días y te crees director”. La animación supone una valoración superior de lo que se filmará.


El guión visual de “Birdboy”

El cortometraje presenta a los personajes en cotidianidad para mostrar su armonía. “Cosas que no se hacen en mi casa”, vacila Pedro Rivero, “por eso estoy separado”. Solo envió notas sobre la música y casaba perfectamente, “me hace participar emocionalmente”. La paleta cromática genera contraste después de la explosión con un mundo sin vegetación ni sonido de naturaleza viva. No sabían si subtitular a los pájaros o que hablaran, así que decidieron dejar el mundo que rodeaba a Birdboy en silencio.

La fábrica está inspirada por “Metrópolis” y Birdboy tiene un aspecto saludable antes del accidente, “como yo antes de La crisis carnívora”. Rivero recomienda pensar en imágenes tanto en animación como ficción, “describir contando todo con palabras y hechos es no aprovechar todo el apartado visual”. Así es como utiliza metáforas visuales: las hojas que se vuelven pájaros y peces para ilustrar que todo ha muerto. Aún así, el simbolismo demasiado obvio “quizás pueda ser contraproducente” y se separe de lo que se quiera contar.

“Son dibujos”, relata Rivero, “pero están viviendo cosas que podríamos vivir nosotros mismos”. Tras la explosión, los colores se saturan y Dinky se vuelve una adolescente que fuma en el baño en vez de desayunar. La discusión con el padre adoptivo se muestra en planos diferentes que no se unen hasta la falsa reconciliación con la máscara, “ha aceptado un mundo de mentiras”. La madre entra en escena fantasmagóricamente, se cuenta con valor psicológico.

 “¿Por qué hay un elefante si son animales del bosque?”

El rojo dominante en la paleta de colores incide en no contar de un modo paradigmático de causa-consecuencia “que te puedes permitir en cortos”. Se entiende que “está flipado” y retrata a los policías como tontos. “Aunque vistos así son unos hijos de puta”, ridiculiza Pedro Rivero. La leyenda negra de Birdboy se cuenta con voces en off de los niños en la escuela a la que él mismo acudía mientras pasa por paisajes desolados.

“A los académicos les gustó el pajarito metiéndose farlopa”, ejemplifica Rivero, “comunicación sin diálogo”. Un primer plano de la máscara indica que piensa, decidió no mostrar la cara de Birdboy hasta después de enterrar el pajarillo para ensalzar que está llorando. Se amplifica el plano para mostrar que no es el único y el color empieza a subir cuando Dinky se quita la máscara.

“Algo se está iluminando entre ellos”, describe Rivero, “y se oyen pájaros”. De ser por el director, Birdboy rechazando llevarse a Dinky con impotencia hubiera sido el plano final. Pero un animador sugirió que le abrazara y terminar ahí, ya que es un corto que no trata de dar respuestas. La moraleja es que no siempre es fácil cambiar las cosas de la vida. Por debajo de la historia, debe de haber un tema, “no se puede escribir sobre nada”. Se debe dejar llevar por lo que va surgiendo y descubrir el argumento según la marcha, de la misma forma que el abrazo se ocurrió al animador “mientras bebían cañas”.


La creación de “Psiconautas”

El largometraje comenzó a hacerse a mediados de 2013 a pesar de plantearse en 2010, tras “Birdboy”. Alberto Vázquez quería una adaptación más libre “porque ya lo había hecho una vez”. En una novela, se puede acelerar el tiempo o ralentizarlo a voluntad. Mientras que el cine es una experiencia continua y no da tiempo de asimilar las emociones.

La referencia principal de Psiconautas es “La ley de la calle” de Francis Ford Coppola porque ambos finales hablan de “transmisión cultural”. Un personaje puede morir, pero debe dejar una herencia que sirva como ejemplo a quienes se queden. Esto construyó un mayor “background” para Birdboy “porque en el cómic solo se daba caña”. Amplificaron las líneas argumentales porque el libro solo daba para cincuenta minutos. Es una obra mucho más coral a necesidad de una mayor unidad de acción y pivote entre dos líneas argumentales: el grupo escapando de la isla y que Birdboy pueda sumarse.

Necesitaban experimentar con la experiencia psiconáutica de Birdboy porque las obras fomentan a pensar que surjan ciertos elementos. Debían incluir cosas “para no pegar disparos al aire”. Todas las anticipaciones necesitan conclusión o al menos saber por qué se incumplen. Si se habla de “un lugar legendario”, como la zona industrial deteriorada, deberían ir.

Una zona de peligro “debe ser peligrosa y funcionar como obstáculo”. Mientras que en la novela era un camino “en el que se fuman unos chiflos”. Rivero señala la satisfacción de trabajar en el guión incluso durante la producción. A diferencia que en las otras grandes producciones, no era un guión intocable y se podía dibujar cosas nuevas mientras se escribía.

“Construimos paradigmáticamente personajes más activos”

Alberto Vázquez se encargaba de del “storyboard” y Pedro Rivero de la animática: un primer visionado de lo que sería el producto final. Se necesitaba ochenta minutos de animática, duraba setenta y se quedaron en setenta y cinco. Amplificaron guión e “story” mediante la subtrama de Reloggio como alivio o contrapeso emocional. Los veinte primeros minutos presentan muchos personajes aunque la trama principal sea Dinky y Birdboy.

Llegaron a dibujar y doblar secuencias rechazadas, especialmente flashbacks y personajes explicando a otros, todas se sustituyeron por Reloggio. Birdboy es introducido mediante una pesadilla que anticipa una secuencia que sucede 50 minutos después, en vez de despertándose directamente. No podían permitirse exposiciones lineales “sin lanzar una pelota”.

También eliminaron un flashback solarizado porque se hacía largo en la revisión del montaje a los siete u ocho meses, cuando debían dar indicaciones al compositor musical. “Era un parón que no aportaba lo suficiente”, enuncia Rivero, prefiriendo anticipar elementos dramáticos más importantes.


Así es como incluyeron al padre queriendo a Birdboy a diferencia del resto. Era preferible contar lo que pasaba al principio porque la historia sucede en un solo día, en el que se quieren escapar. Algunos planos aparecen tres veces: novela, corto y peli. Aún así, hay un libro de arte que los recopila y compara.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Introduction to Anew Day in Bad Animations

The next Bad Animations will deal with “A New Day”, which is light-years away from the fan-fiction based on videogames that still characterizes sprites. The second episode starts promising but becomes the obligatory pool episode with a PowerPoint as a climax. Unlike the pilot, which show an interesting concept with potential of becoming one of the great FlashEstudio shows, this one looks like one of the worst new PDI episodes or a glorified John Show. It could develop an identity by itself if becomes a sprite-parody of the recurring tropes.

The premise is still simple but promising, with some creativity points that should be more focused. For example, not showing Zurfura’s friends foreshadows they will be important characters who hopefully won’t be wasted even if a reboot is planned after the first arc. Too much causality, confusing structure and vague use of the interesting topics. Like a modern PDI, it uses lazy conveniences like a kicking character just for being a Sanji recolor.


Let’s hope the Christmas special “Sauna of the Dead: Anew Party” is as great as it sounds.